¿Qué formato de ajo es el que más te conviene?

El ajo es un ingrediente fundamental de sobra conocido por todos. Sin embargo, no siempre pensamos en la cantidad de variantes que hay disponibles, cada uno con sus características, sabor y usos. Elegir el adecuado puede ahorrarnos tiempo, influir en el sabor o incluso en la digestibilidad de la receta.

A continuación, encontrarás una guía completa para entender qué tipo de ajo usar en cada situación.

Dientes de ajo: cuándo usarlos y en qué recetas funcionan mejor

El ajo fresco es el formato más tradicional y también el más aromático. Su sabor es intenso, picante y cambia notablemente según cómo se corte o cocine. 

Cuándo usarlo:

  • Salmorejo o mazamorra
  • Salsas clásicas tipo pesto
  • Alioli
  • Gazpachos y otras sopas frías.

En definitiva, en emulsiones y recetas caseras en las que el ajo es protagonista. 

Ventajas:

  • Máxima potencia aromática.
  • Control total del corte, sabor y textura.
  • Ideal para cocina casera tradicional.

Desventajas:

  • Requiere tiempo para pelar, picar o laminar.
  • Puede quemarse si no se controla bien la temperatura.
  • El ajo crudo o poco cocinado puede resultar pesado para algunas personas, ya que contiene compuestos sulfurados muy activos. Cuanto más suave es la cocción, mayor intensidad y menor digestibilidad.

Pasta de ajo y ajo picado: ventajas y usos en la cocina diaria

Tanto la pasta de ajo como el ajo picado son una solución práctica para la cocina diaria. Reducen el tiempo que dedicamos a la cocina y además mantiene el sabor intenso del ajo. La pasta de ajo se compone básicamente de ajo triturado. Puede encontrarse en tiendas lista para usar y también puedes elaborarla de forma casera y tenerla reservada en el congelador. El ajo picado es ajo troceado listo para añadir a las recetas, normalmente conservado en una salmuera para mantener intactas sus propiedades. 

Ventajas:

  • Listos para usar; ideal para ritmos de cocina rápidos.
  • Sabor intenso.
  • Se integra con facilidad en salsas y adobos.

Usos recomendados:

  • Adobos, marinadas y todo tipo de aliños
  • Sofritos.
  • Salteados.
  • Mantequillas aromatizadas y salsas calientes.

En estas versiones, el ajo sigue estando crudo, por lo que la digestibilidad es similar a la del ajo normal.

Ajo frito crujiente: cómo usarlo para dar sabor y textura a tus platos

El ajo frito es el topping perfecto para todo tipo de recetas saladas.

El sabor es más suave, ya que el ajo ha sido sometido a un proceso térmico (fritura), y su textura es muy crujiente. Se elabora pelando y cortando el ajo, ya sea en laminas o daditos, y friéndolo lentamente en aceite de calidad. Puedes freírlo en casa o adquirirlo listo para usar

Cómo usarlo:

  • Como topping para nuestras ensaladas
  • Sobre carne y pescados a la plancha
  • Para decorar y dar sabor y textura en canapés, cremas…
  • Excelente para rematar unos huevos fritos
  • Con verduras al vapor, por ejemplo, brócoli o coliflor. 

El ajo frito es ligeramente más digestivo que el ajo crudo, ya que el calor reduce los compuestos sulfurados responsables del picante.

Ajo en polvo y ajo frito en polvo: cuándo elegirlos y cómo dosificarlos

El ajo en polvo y el ajo frito en polvo son dos productos diferentes entre sí. El ajo en polvo se obtiene mediante un proceso de deshidratado y posterior molienda del ajo crudo. El ajo frito en polvo por otro lado, se trata de ajo que ha sido frito en aceite de oliva virgen extra y posteriormente triturado para obtener un polvo fino. El primero aportará un sabor más intenso similar al ajo crudo, el segundo nos dará un toque más dulce resultado del proceso de fritura.

Cuándo elegir ajo en polvo y cuando elegir ajo frito en polvo:

Tanto el ajo común como el ajo frito en polvo son productos muy sabrosos que pueden aderezar gran cantidad de recetas y realzar el sabor de guisos, salsas, ensaladas… Ambos pueden utilizarse para condimentar nuestros platos del mismo modo que usamos cualquier otra especia. Son ideales en:

  • Mezclas de especias.
  • Marinadas y aderezos.
  • Rebozados, masas y panes.
  • Salsas rápidas.

La diferencia principal reside en el toque que queramos dar a nuestra receta. Para un toque más intenso usaremos el ajo en polvo, para un toque más suave y delicado usaremos el ajo frito en polvo.

Dosificación:

Para hacer el ajo en polvo, la mayor parte del contenido en agua del alimento se evapora, consiguiendo una concentración en cuanto al sabor del producto, así como una concentración del algunos de sus compuestos bioactivos. Por esto, normalmente cuando usamos ajo en polvo lo hacemos en menor cantidad que usáramos el ajo crudo. En cuanto al ajo frito en polvo, aunque su sabor es bastante concentrado, podemos ser un poco más generosos en cuanto a cantidad, ya que durante el proceso de fritura desaparecen esos compuestos sulfurados del ajo crudo y pierde esa intensidad característica del ajo crudo.

Ajo negro: qué es, a qué sabe y cómo usarlo en tus recetas

El ajo negro se obtiene mediante un proceso de maduración del ajo crudo. Durante este proceso se aplican unas condiciones controladas de humedad y temperatura durante más de 40 días. Durante el proceso de transformación de ajo fresco en ajo negro se producen una serie de transformaciones físico-químicas que resultan en un nuevo alimento con unas características sensoriales muy diferentes. El ajo negro presenta un sabor marcadamente más dulce, sin el picante característico del ajo crudo, y una textura blanda, además es mucho más digestivo que el ajo crudo, lo que lo hace muy fácil de consumir.

Actualmente es en un ingrediente que se usa mucho en cocina por su sabor que se relaciona con el ‘Umami’, el famoso quinto sabor junto a los conocidos dulce, salado, ácido y amargo. El término Umami procede del japonés. Se deriva de los vocablos Umai (delicioso) y mi (sabor) para referirse a los alimentos que tienen un sabor delicioso, pronunciado e intenso. También es consumido por su alto contenido en compuestos bioactivos. 

Cómo usarlo:

El ajo negro puede consumirse tal cual o también cocinarlo. Mucha gente lo toma directamente como snack o suplemento. Su sabor y aroma lo hacen un ingrediente muy versátil. Combina perfectamente con carnes, mariscos, hongos, quesos… su toque dulce permite utilizarlo incluso en elaboraciones dulces, como estos profiteroles con crema pastelera de ajo negro o esta mousse ligera de chocolate blanco y ajo negro.

Algunas formas de consumirlo son:

  • Salsas, especialmente acompañando carnes.
  • En ensaladas de todo tipo.
  • Para untar en pan o tostadas.
  • Para dar sabor a purés y cremas.
  • En alioli o mayonesa de ajo negro
  • Vinagretas
  • Directamente para complementar la dieta.

El ajo negro es con diferencia el más digestivo de todos. Su proceso de maduración transforma la alicina, responsable del sabor y olor característicos del ajo crudo, en otros compuestos de alto valor mucho más digestivos.

Qué formato de ajo comprar según tu forma de cocinar (y tu tiempo disponible)

Elegir el formato de ajo adecuado no es solo una cuestión de sabor, sino también de organización en la cocina, tiempo disponible y tolerancia digestiva:

Si cocinas a diario y tienes poco tiempo

Cuando el objetivo es cocinar de forma práctica entre semana, conviene priorizar formatos que reduzcan pasos sin comprometer el resultado. En ese caso lo más razonable sería usar el ajo picado o en pasta, el ajo en polvo y el ajo frito ¿Por qué elegirlos? 

  • Eliminan los pasos de pelar y picar e incluso freír, y por consiguiente, también simplifican la limpieza de la cocina.
  • Permiten una dosificación rápida 
  • Son fáciles de conservar 

Si te gusta (y puedes) cocinar con calma 

Para quienes disfrutan la cocina y buscan precisión en el sabor y el aroma, el ajo fresco sigue siendo imbatible. Este formato permite ajustar el corte (laminado, picado, machacado…) y además ofrece el aroma más fresco y auténtico.

Si buscas regularidad y facilidad de dosificación

En cocinas donde se repiten recetas o se necesita un sabor constante (barbacoas, snacks, mezclas de especias), los formatos secos como el ajo en polvo o el ajo frito en polvo son especialmente útiles. 

  • No aportan humedad.
  • Se integran fácilmente en mezclas secas.
  • Mantienen un sabor estable en cada uso.

Si priorizas la digestibilidad

Para personas sensibles al ajo o que buscan platos más ligeros, el procesamiento del ajo marca una gran diferencia. En este caso los formatos más recomendables serían el ajo frito crujiente y sobre todo el ajo negro. Los compuestos azufrados (responsables del sabor picante del ajo crudo) han sido eliminados durante el proceso de obtención de ajo negro, quedando un producto sabroso y con un perfil nutricional muy valorado, pero mucho más digestivo. 

Preguntas frecuentes sobre formatos de ajo y su conservación

Como conservar correctamente los distintos formatos de ajo es una pregunta que no hacéis muy frecuentemente. A modo de resumen:

¿Cuánto dura el ajo fresco?

En lugar seco y ventilado, varias semanas. Sigue estos consejos para que puedas conservarlo el mayor tiempo posible. 

¿El ajo picado comprado dura mucho?

Suele conservarse varias semanas en frío una vez abierto. Revisa siempre la etiqueta.

¿El ajo en polvo?

Normalmente tiene una vida útil muy larga, que suele ser de varios años, consérvalo siempre protegido de la humedad y fuentes de calor. 

¿Cuánto dura el ajo negro?

Tiene una vida útil bastante larga que suele ser en torno un año. Puedes encontrar más información sobre su conservación y consumo en nuestro artículo Consejos para conservar el ajo negro.