Que el ajo es una planta que nos aporta multitud de beneficios para la salud no es ninguna novedad. Este bulbo lleva consumiéndose con fines terapéuticos desde los tiempos más remotos. Ya en el Antiguo Egipto, el Papiro Ebers, uno de los más antiguos tratados médicos conocidos, prescribía el ajo para la prevención de parásitos o problemas de circulación entre otras dolencias. En la Antigua Grecia el ajo se asociaba a la fuerza y al rendimiento físico, por eso los atletas consumían ajo antes de sus competiciones en los juegos olímpicos. Hoy en día se siguen publicando cientos de estudios que destacan sus propiedades.
Propiedades nutricionales del ajo: mucho más que un condimento
El ajo es mucho más que un ingrediente básico en las cocinas de todo el mundo. Este bulbo lleva consumiéndose con fines terapéuticos desde los tiempos más remotos. Ya en el Antiguo Egipto, el Papiro Ebers, uno de los más antiguos tratados médicos conocidos, prescribía el ajo para la prevención de parásitos o problemas de circulación entre otras dolencias. En la Antigua Grecia el ajo se asociaba a la fuerza y al rendimiento físico, por eso los atletas consumían ajo antes de sus competiciones en los juegos olímpicos. Los beneficios que tiene el ajo se siguen investigando a día de hoy, siendo uno de los alimentos más estudiados por la ciencia en el ámbito de la nutrición y la salud.
5 razones de peso por las que deberías añadir ajo a tu dieta
A diferencia de otros alimentos, el valor del ajo no está tanto en sus calorías o macronutrientes, sino en su contenido en compuestos bioactivos que influyen en distintos procesos del organismo.
1. Refuerza el sistema inmunológico
El soporte que el ajo brinda a nuestro sistema inmunológico se debe principalmente a la presencia de compuestos con reconocida bioactividad, particularmente los compuestos organosulfurados. Algunos de estos compuestos bioactivos presentes en el ajo pueden ayudar al sistema inmunitario, contribuyendo a mantener el mecanismo de defensa natural.
2. Capacidad antioxidante
La aliina es un sulfóxido que se encuentra naturalmente en el ajo. En los últimos años, varios estudios han señalado que la aliina puede presentar propiedades antioxidantes. También se ha determinado que el aminoácido lisina presente en el ajo, participa en la reparación celular, en la síntesis de colágeno y en la producción de todas las proteínas musculares junto con la vitamina C.
3. Salud cardiovascular
Según el informe extraído del servicio de información del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el ajo ejerce un importante papel en la prevención de la enfermedad cardiovascular, reduciendo los niveles de lípidos en sangre. Ayuda a reducir el LDL-colesterol (colesterol «malo»), a inhibir su oxidación, y a proteger a las células endoteliales de estas lipoproteínas modificadas. Además, ejerce otros beneficios sobre la salud cardiovascular, ya que disminuye la presión arterial y la agregación plaquetaria.
4. Propiedades antibacterianas y antivirales
Durante la Primera Guerra Mundial el ajo se utilizó en la desinfección de las heridas cuando faltaron los antisépticos convencionales. En zonas rurales, el ajo se usa en la alimentación de ganado a fin de prevenir ciertos parásitos intestinales que atacan a los animales. Además, estudios «in vitro» han indicado que el extracto de ajo, incluso a bajas concentraciones, es un potente inhibidor de Helycobacterpylori, bacteria implicada en el desarrollo de las úlceras gástricas y duodenales.
5. Aporta sabor sin sumar calorías
El ajo por sí mismo no aporta apenas calorías ni grasas. Este condimento permite potenciar el sabor de los platos sin necesidad de añadir sal o grasas en exceso, mejorando las comidas sin aumentar su valor calórico.
¿Es mejor comer ajo crudo o cocinado? (El secreto de la alicina)
El ajo puede consumirse crudo o cocinado. Si lo consumimos crudo conservaremos unos de sus compuestos bioactivos más representativos, la alicina. La alicina es un compuesto organosulfurado que se libera cuando se fractura, corta o machaca el ajo. Hay estudios que indican que la formación de alicina se inactiva a temperaturas superiores a 60°C, por lo que el ajo cocinado puede perder la capacidad de formar alicina.
Tradicionalmente, en la dieta mediterránea, el ajo crudo se ha venido consumiendo frotando un diente de ajo pelado en pan crujiente acompañado de aceite de oliva virgen extra. También es costumbre, entre personas de mayor edad tomar el diente entero en ayunas. Una deliciosa forma de consumirlo consiste en picar unos tomates y añadir ajo crudo finamente troceado, además de un poco de sal, aceite de oliva y perejil. Esta receta de tomate aliñado es típica de algunas zonas del sur de España. No podemos olvidar que el ajo crudo puede consumirse también en salsas como el mojo picón canario o el famoso pesto de albahaca italiano y también en deliciosos patés como el hummus o el mutabal.
¿Cómo consumir más ajo en tu día a día? (Sin que repita)
Hay que tener en cuenta que existen personas con una mayor tolerancia que otras a los compuestos organosulfurados del ajo. Mientras que algunas no notan sus efectos, otras personas más sensibles pueden experimentar acidez o malestar estomacal. Para estas personas sería más recomendable cocinar el ajo u optar por consumir ajo negro.
El ajo negro es un producto derivado del ajo fresco que se obtiene mediante un proceso de maduración en el que se aplican condiciones controladas de humedad y temperatura durante un periodo de tiempo prolongado. Esta transformación le da al ajo negro un sabor marcadamente dulce, eliminando el picor y olor característicos del ajo, lo que lo hace mucho más digestivo.
Cuando se produce ajo negro, la alicina del ajo fresco se transforma en S-alil-L-cisteína (SAC), siendo este el principal compuesto organosulfurado que se encuentra en el ajo negro y al que se le otorgan muchas de sus propiedades.
No olvidemos que retirar el germen del ajo no evita que repita. La alicina, responsable de olor del ajo crudo, está presente en todo el diente. El germen del ajo no es más que el brote embrionario de la planta que, si se plantara, daría lugar a un nuevo bulbo de ajo. El mito de que retirando el germen el ajo no repite, persiste más por tradición y experiencia anecdótica que por fundamentos científicos.
En La Abuela Carmen nos esforzamos por mantener informados a nuestros lectores sobre investigaciones relevantes en el ámbito de la salud y los beneficios potenciales de productos derivados del ajo. Es importante destacar que esta información se ofrece solo con fines informativos y no reemplaza el consejo médico. Recomendamos que consulte a su médico o profesional de la salud de confianza para recibir asesoramiento adecuado, especialmente tiene alguna inquietud de salud.
Fuentes principales:
- Establishing compositional differences between fresh and fermented garlic by a metabolomics approach based on LC-QTOF MS/MS analysis – Professor María Dolores Luque de Castro, Ph.D. University of Córdoba.
- Evolución de algunas de las propiedades fisicoquímicas y antioxidantes del ajo negro en bulbos enteros y dientes pelados.
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