Cómo hacer aceite de ajo casero: dos métodos fáciles y sabrosos

El aceite de ajo es uno de esos ingredientes básicos que transforman cualquier plato con muy poco esfuerzo. No solo aporta aroma y sabor, sino que aporta también las conocidas propiedades del ajo y del aceite de oliva virgen extra.

Existen dos formas principales de prepararlo en casa: una infusión con ajo crudo, ideal para usar enseguida y disfrutar de todo su aroma fresco, y otra con ajo seco o deshidratado, con la que tardaremos más tiempo en extraer el aroma del ajo. 

En este artículo te explicaremos ambos métodos paso a paso, junto con ideas para usar tu aceite de ajo casero en la cocina.

Método 1: Infusión rápida

Ventajas: sabor más intenso, aroma fresco y penetrante, ideal para usar el mismo día o dentro de la semana.

Ingredientes:

5–6 dientes de ajo 

250 ml de aceite de oliva virgen extra (o el aceite vegetal que prefieras)

Preparación:

Pela los dientes de ajo y aplástalos ligeramente con el lado de un cuchillo.

Colócalos en un cazo junto con el aceite.

Calienta a fuego muy bajo durante unos 10 a 15 minutos, sin que llegue a hervir (solo debe templarse). Esto es muy importante, si el aceite se calienta excesivamente o si el ajo se tuesta más de lo debido, no obtendremos el sabor que buscamos.

Retira del fuego y deja enfriar.

Cuela y guarda el aceite en un frasco o botella limpia.

Conservación: guarda en la nevera y consume en unos 7 días. Es posible que el aceite se solidifique o enturbie. Este proceso es completamente reversible y no pierde su calidad. Lo dejas unos minutos a temperatura ambiente antes de consumirlo y adquiere su aspecto original. 

Método 2: Con ajo seco/deshidratado 

Ventajas: el ajo deshidratado es un producto muy seguro con una vida útil muy larga. Hazte con un buen ajo deshidratado en láminas de origen español. Es preferible al que viene en polvo o granulado, ya que estos últimos pueden contener aditivos u otros ingredientes.

Desventaja: el sabor es algo más suave, aunque sigue siendo aromático.

Ingredientes:

2 cucharadas de ajo deshidratado (preferiblemente en láminas)

250 ml de aceite de oliva virgen extra (o el aceite vegetal que prefieras)

Preparación:

Coloca el ajo seco en un frasco de vidrio limpio y seco.

Añade el aceite hasta cubrir completamente el ajo.

Cierra el frasco y deja reposar 24 horas en la nevera.

Cuela si lo deseas, o deja el ajo dentro para que siga infusionando.

Conservación: guarda en la nevera y consume en unos 7 días. Es posible que el aceite se solidifique o enturbie. Este proceso es completamente reversible y no pierde su calidad. Lo dejas unos minutos a temperatura ambiente antes de consumirlo y adquiere su aspecto original. 

En qué podemos usar el aceite de ajo

El aceite de ajo es increíblemente versátil. Puedes usarlo para:

  • Saltear verduras, carnes o mariscos.
  • Aliñar ensaladas.
  • En platos de pasta, ya sea la salsa de tomate o añadido directamente a la pasta.
  • Sobre pan tostado o masa de pizza antes de hornear.
  • Dar un toque de sabor a salsas, mayonesas o vinagretas.

Consejo final: puedes añadir guindilla o hierbas aromáticas como romero, tomillo, laurel… para crear tu propio aceite especiado