Receta de Ajoblanco tradicional: la sopa fría andaluza por excelencia

El ajoblanco es una de las elaboraciones más antiguas y representativas del recetario del sur de España. Mucho antes de la popularización del gazpacho con tomate, esta sopa fría a base de almendras, ajo, pan y aceite ya formaba parte de la cocina popular. Hoy, la receta ajoblanco sigue siendo un emblema de la gastronomía por su frescura, sencillez y sabor.

En este artículo encontrarás la receta de ajoblanco tradicional, sus variantes más conocidas (incluida la receta ajoblanco cordobés) y consejos técnicos para lograr una emulsión perfecta con cualquier ajoblanco receta andaluza.

Resumen de la Receta

⏱️
Preparación
15 min
❄️
Reposo
2 horas (Nevera)
🍽️
Raciones
4 personas
👨‍🍳
Dificultad
Fácil
🌱
Dieta
Vegana / Saludable
🥣
Tipo
Sopa Fría / Entrante

Ingredientes para un ajoblanco casero perfecto (4 personas)

  • 100 g de almendras crudas peladas
  • 150 g de pan blanco del día anterior (la miga)
  • 1 diente de ajo
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 1–2 cucharadas de vinagre de Jerez
  • 500 ml de agua fría
  • Sal al gusto

Opcional para servir: uvas blancas, melón, jamón o Ajo Negro.

La calidad del aceite de oliva y de la almendra determinará el resultado final. En un auténtico ajoblanco andaluz, el equilibrio entre grasa, acidez y textura es clave.

¿Cómo hacer ajoblanco paso a paso?

La técnica es sencilla, pero requiere precisión en la ejecución para conseguir una sopa sedosa, blanca y bien emulsionada.

1. Preparación de las almendras y el pan

Si las almendras no están peladas, escáldalas 1 minuto en agua hirviendo y retira completamente la piel. Remoja el pan en agua fría durante 5 minutos. Escúrrelo ligeramente. Coloca en el vaso de la batidora las almendras, el pan y el diente de ajo morado.

Un apunte interesante sobre el ajo: Muchas recetas recomiendan retirar el germen del ajo para evitar que “repita”. Sin embargo, esto es más bien un mito. El ajo resulta pesado para algunas personas por los compuestos azufrados que libera al cortarlo o machacarlo, especialmente por la alicina, y no por el germen. Esa pequeña parte central verde no es más que el brote de la planta, ya que el ajo funciona en realidad como su propia semilla.

2. El triturado: el secreto de la textura fina

Añade una parte del agua y comienza a triturar a máxima potencia durante al menos 2–3 minutos. La clave de una buena receta ajoblanco andaluz es obtener una crema muy fina.

Si buscas una textura profesional:

  • Tritura en intervalos para evitar que la mezcla se caliente.
  • Cuela por un chino fino si deseas un acabado extra sedoso.

3. La emulsión con el aceite de oliva

Con la batidora en marcha, incorpora el aceite de oliva en hilo fino, como si elaboraras una mayonesa. Este proceso crea una emulsión estable entre el agua, la grasa de la almendra y el aceite.

Finalmente:

  • Añade el vinagre.
  • Ajusta de sal.
  • Incorpora el agua restante hasta lograr la densidad deseada.
  • Refrigera al menos 2 horas antes de servir.

Diferencias: ¿Receta de ajoblanco andaluz o ajoblanco cordobés?

Cuando se habla de receta ajoblanco cordobés, en realidad se está haciendo referencia a un plato distinto pero emparentado: la mazamorra cordobesa. Ambos comparten un origen humilde y una base muy similar —almendras, pan, ajo y aceite de oliva—, pero su textura, proporción de ingredientes y forma de servir los diferencian claramente.

Mientras que el ajoblanco es una sopa fría y refrescante, la mazamorra es una crema más densa, con una textura espesa, debido a la mayor proporción de pan. La mazamorra se come con cuchara, mientras que el ajoblanco es más ligero y líquido (aunque también se puede tomar con cuchara, a menudo es bebido o tomado en un cuenco). La mazamorra lleva más pan y menos agua, y es considerada la precursora del salmorejo.

¿Con qué acompañar esta sopa fría? (El toque de Ajo Negro)

El ajo blanco admite contrastes dulces y salados. Los acompañamientos más habituales son uvas blancas, dados de melón o de manzana, ciruelas pasas o piñones. Otras opciones pueden ser virutas de jamón, boquerones en vinagre o dados de pepino.

Para darle un toque umami y contemporáneo, nosotros te proponemos añadir Ajo Negro. El ajo negro le aporta notas balsámicas y dulces, además de una mayor profundidad aromática. Visualmente da un resultado muy sofisticado. Puedes incorporarlo en pequeños daditos, o también usarlo triturado (en pasta) incorporando una pequeña cantidad en la base del plato antes de servir la sopa.