Receta de Focaccia con cebolla negra 

Receta de focaccia con cebolla negra

La foccacia es una especie de pan con una miga esponjosa que se elabora normalmente con aceite de oliva, sal gruesa, hierbas aromáticas y, en muchas ocasiones, vegetales o ingredientes que le aportan un sabor extra. Originaria de Italia, la focaccia puede comerse sola, como acompañamiento o abierta en sándwich.

La cebolla es un ingrediente usado en muchas versiones de focaccia. Esta receta la vamos a elaborar con cebolla negra.  La cebolla negra se diferencia de la cebolla común porque, tras su proceso de maduración natural, su sabor se vuelve más suave, con matices balsámicos, sin el picor típico de la cebolla cruda, y además es mucho más digestiva. Su textura blanda y su dulzor natural la hacen ideal para incorporarla en masas o como topping para panes, brindando un toque diferente. 

Combinando estos dos protagonistas —la focaccia y la cebolla negra— obtenemos una receta atractiva, ideal para sorprender a nuestros invitados.

Para elaborar nuestra foaccia con cebolla negra hemos usado la receta de nuestra querida Chary Serrano:

Ingredientes necesarios 

Para la masa:

  • 300 g. de harina de fuerza
  • 180 ml. de agua tibia
  • 1 cucharadita de sal fina
  • 1/4 cucharadita de azúcar
  • 15 g. de levadura fresca (o 5 de levadura seca)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 
  • 1/2 cucharadita de romero seco desmenuzado
  • 2 tiras de cebolla negra muy picadita.

Para cubrirla:

  • 1 tarro de Cebolla negra 
  • 1/2 pimiento rojo
  • tomatitos cherrys amarillos (o del color que prefiráis)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal gruesa
  • Ramitas de romero
  • orégano (seco o fresco)

Paso a Paso para hacer la Foccacia

En un bol ponemos la levadura desmenuzada con el agua templada, y la dejamos unos minutos, mientras pesamos los ingredientes.

Revolvemos, que quede diluida en el agua. Le agregamos la harina poco a poco, y vamos revolviendo hasta que quede toda integrada.

Sacamos la masa del bol a una superficie de trabajo enharinada, le añadimos el romero seco y unos mini trocitos de cebolla negra y amasamos hasta que quede una masa elástica.

Todavía no le pondremos sal, para que no interfiera en el proceso de fermentado de la levadura.

Amasamos unos minutos, hacemos una bola, la ponemos en el bol, la tapamos con film y por encima un paño de cocina y dejamos que repose una media hora en sitio sin corrientes (dentro del horno o del microondas, apagados, es lo mejor).

Pasado el tiempo, veremos que por lo menos ha doblado el volumen.

Ponemos en la superficie de trabajo y en las manos un poco de aceite, aplanamos la masa y echamos por encima la sal fina. Amasamos de nuevo unos 5 minutos y la colocamos en un recipiente apto para horno. Yo elegí una bandeja de cristal resistente al horno. La untamos toda de Aove antes de poner la masa. Extendemos bien la masa sobre la bandeja, aplanándola, tapamos y volvemos a dejarla fermentando una hora aproximadamente, de nuevo en sitio sin corrientes.

Pasado el tiempo, la volvemos a aplanar bien y con los dedos untados de aceite hacemos hoyitos profundos. Ponemos el horno a calentar a 200º (temperatura orientativa, según horno)

Vamos colocando sobre la masa y ahondando bien, cuadraditos de pimiento rojo, tiras finas de cebolla negra y los cherrys, igualmente ahondando.

Tened en cuenta que vuelve a subir y si no se aprietan quedarían demasiado superficiales.

Ponemos por encima aceite mezclado con sal gorda, y las metemos en el horno, en la parte más baja, sobre una bandeja o rejilla.

Programamos 35 minutos con calor arriba y abajo y ponemos una bandeja cubriendo el grill. Si tu horno tiene temperaturas independientes, pon temperatura solo abajo. El tiempo también es orientativo. A partir de los 30 minutos hay vigilar hasta que esté ligeramente dorada. Puede tardar incluso 40 min. dependiendo del horno. Por eso es conveniente vigilarla, que no se queme ni quede cruda. Cuando veamos que está bien horneada la sacamos y esperamos que se le vaya algo de calor antes de sacarla del recipiente y ponerla sobre una rejilla para que no se humedezca. La podemos servir fría o tibia.

Si sobra de un día  para otro, se guarda bien envuelta en film plástico y se hornea unos minutos poco antes de comerla.

Sugerencias para acompañar la Focaccia

Puedes servir esta focaccia de cebolla negra como aperitivo o tentempié, cortando en porciones y acompañada de un buen aceite de oliva virgen extra para mojar.

También puede funcionar como pan de acompañamiento de una ensalada fresca o un plato de pasta ligera: su miga esponjosa y la cebolla negra aportan sabor extra que complementa platos más sencillos.

Otra idea es abrir la focaccia por la mitad y usarla como base de sándwich gourmet: añade rulo de queso de cabra, rúcula, y unas lonchas de jamón.

Si buscas una opción más creativa y reconfortante, prueba a gratinar la focaccia con unos champiñones salteados y queso (puede ser mozzarella, provolone o incluso un toque de parmesano). Basta con colocar los champiñones sobre la focaccia, añadir el queso por encima y gratinar unos minutos al horno hasta que se derrita y se dore ligeramente. El resultado es una combinación de sabores umami y balsámicos que realza aún más el carácter de la cebolla negra.